Autor: Laura

  • Ideas para titulares de emails, de propuestas, de mensajes de LinkedIn… lo que sea que hagas

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    Hoy te hablo sobre titulares.

     

    Antes de nada, este email debería ser de pago, pero mira, así puedes asomarte por la mirilla de lo que te espera a ti y a tu empresa si cambiáis la mentalidad a la hora de escribir.

     

    Como digo, titulares para emails, para propuestas.. para lo que sea que hagas.

     

    Mira.

     

    Si te escribe tu madre, lo abres. Porque es tu madre. Si es alguien desconocido no, por eso cuando envías emails en frío.. necesitas currarte el tema. Así que aquí ya vemos que hay dos fases.

     

    La fase en la que no te conocen, y no te abren los emails. Y la fase en la que ya sí, y te los abren. De hecho, esa persona “ya te está esperando” y en su mente ya estás posicionado como alguien de valor.

     

    Conseguir eso es la hostia. Y en realidad, es el fin de esta newsletter.

     

    Oh!

     

    La pregunta es… ¿cómo lograr que te abran los emails cuando no te conocen?

     

    Hoy te vengo con un sucio truco de ventas que funciona.

     

    Viene directito de Madison Avenue.

     

    Es algo que va a parar en seco a tu cliente. De verdad, usa esta imagen mental cuando vayas a escribir el próximo título de email o lo que sea que escribas. Aquí viene:

     

    Cuando estés pensando en el título imagina que la persona que lo va a recibir se encuentra en ese momento literalmente a punto de salir de tu despacho. Y, por tanto, de tu vida (realmente eso es un consumidor: una persona siempre a punto de desaparecer de nuestras vidas).

     

    Tienes que decir algo que lo detenga.

     

    Si le dices: “El prestigio de lo bien hecho”.

     

    El cliente saldrá huyendo despavorido.

     

    O si lee “Propuesta” o “A la atención del departamento x”. No volverás a verle el pelo.

     

    ¿Qué mierda de titulares son esos?

     

    En su lugar, podrías decirle algo así: “Antes de que salgas a la calle, puedes ganar 17.500 euros” o “La mayoría de tu competencia está pasando esto por alto”.

     

    Captar la atención de nuestro potencial cliente es una misión difícil, pero no imposible.

     

    Menos mal que tenemos la redacción persuasiva de nuestro lado.

     

    Aprendes mucho más y cada día en mi niusleter. Te apuntas abajo:

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  • Cómo salir airoso de esta situación cuando tienes un negocio

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    En el anterior email te planteé una situación habitual en la que surge una pregunta asesina. La pregunta la hace el cliente cuando crees que le tienes en el bote y suele dejarnos en shock:

     

    – Ok, digamos que me interesa el tipo de servicios que ofreces pero.. ¿por qué debería elegirte a ti?

     

    Bien, el otro día pregunté a mis colegas y pedí que me dijeran cada uno desde su campo por qué debería elegirlos.

     

    Hubo grandes respuestas. Te pongo algunas:

     

    “Sabes que soy lo mejor para ti”

    o

    «Pues porque ahora mismo la que está sentada delante tuyo soy yo, y no otra!»

    o

    “Porque no te falló la intuición al contactarme”

     

    Estas respuestas están muy bien porque trabajan el refuerzo positivo de la decisión que ha tomado el cliente, pero en el fondo estamos tratando de convencerle, a nivel muy sutil, apenas imperceptible.

     

    Luego están los discursos de venta tradicionales, en los que se dicen cosas como:

     

    “Porque voy a ayudarte a diferenciarte del resto de competidores haciendo bla bla bla…”

     

    Pero sabes qué pasa? En mi opinión, es una forma un poco sobada de hacer las cosas. (Como ves, estoy generando un poquito de tensión con el tema… dame ese lujo).

     

    Además, en este tipo de discurso hay declaraciones comunes que no se pueden medir y que quedan como un brindis al sol, pero con el vaso vacío.

     

    En plan:

     

    “Trabajo más duro que nadie”.

     

    Lo cual, no creo que sea muy sexi porque no creo que tu cliente diga.. “oh, realmente valoro que te esfuerces tanto”.

     

    Lo que te esfuerces en conseguir X le da igual. Le importa que lo consigas.

     

    (La tensión ya se corta en el ambiente… lo notas?)

     

    Entonces, ¿cómo lo haría yo?

     

    Bueno, está claro que debes alejarte de esa presentación corporativa al uso y de frases peligrosas que pueden hacer que tu cliente dé marcha atrás.

     

    Tu objetivo es trabajar con alguien así que hago todo lo posible por acortar la brecha entre “la conversación inicial” y el “estamos trabajando juntos”.

     

    Laura, dime ya cómo lo haces.

     

    Sería algo así:

     

    CLIENTE: ¿Por qué debería trabajar contigo?

    YO: No tengo ni idea, ¿qué es lo que quieres hacer?

     

    Y BOOM.

    • Punto 1: Ya no estás hablando de ti.
    • Punto 2: Ya no estás en una comparación con la competencia.
    • Punto 3: Has bajado la barrera hasta el suelo y ahora estas en una conversación de negocios, no de validación.
    • Punto 4: Muestra 0 necesidad y eso es muy sexi.
    • Punto 5: Ahora la conversación está enfocada en tu cliente y su problema. QUE ES A LO QUE HEMOS VENIDO.

     

    Solo te digo una cosa, me funciona el 99% de las veces y apuesto a que también te funcionará a ti. Dale una oportunidad.

     

    ¿Cómo podrías aplicar esto a tus textos comerciales para que no huelan a desesperación y sea el cliente el que quiera comprar?

     

    Eso es tan bueno, que te lo cuento en mi niusleter. Te apuntas abajo:

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